viernes, 26 de agosto de 2011

[Fanfic - Yaoi] Sí, es un nerd... pero es mi nerd

Capítulo 10

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JaeJoong se quedó mirándolo, con el corazón latiéndole con mucha fuerza. YunHo, el nerd que conocían, el que hacía unos meses ni siquiera se atrevía a hablarle y mirarlo a los ojos al mismo tiempo; acababa de decirle que lo quería. Sí, él también lo había dicho, pero JaeJoong siempre había sido más comprensivo en cuanto a sus sentimientos y no ocultarlos.

-¿Nadie más lo ha oído?-pensó.

Miró a su alrededor, asegurándose de que la gente estaba a sus cosas y se acercó para besar a YunHo. El alto se tensó, pero no se alejó.

-Tenía que hacerlo.-le susurró.

Se escuchó un sonido, proveniente del teléfono móvil de YooChun.

-Ha sido una foto preciosa. La imprimiré y le pondré un marco ¡Mira, Su!- el otro le ignoró.- Sigamos así, chicos y tendremos un álbum familiar precioso.

El rubio suspiró, cansado y acostumbrado de la obsesión de YooChun; en cambio ChangMin lo miró con una mueca.

-¿Qué le pasa a este? ¿Tiene un problema cerebral?-preguntó.

Consiguió que todos, salvo el aludido, se echaran a reír. JaeJoong golpeaba la mesa, YunHo intentaba que no se notara que se estaba riendo mucho y JunSu posó su mano en el hombro del más alto.

-Ahora sí que me caes bien.-se puso de rodillas, frente a él.- ¿Quieres ser mi compañero de torturas a YooChun?

-Sí, quiero.-dijo llevándose la mano al pecho, forzando el gesto y un tono de emoción.

-No tiene ni puta gracia.-dijo YooChun, con el ceño fruncido y de brazos cruzados.

Mientras seguían hablando JaeJoong sujetó la mano de su novio con más fuerza, haciendo que lo mirara un momento, preocupado. El rubio le sonrió para que se tranquilizara. No era la primera vez que él decía a alguien que lo quería y lo correspondían, pero aquella vez fue la mejor sin duda. Sentía por YunHo algo que no había sentido antes y que él también le quisiera era algo magnífico. Dos palabras habían hecho que todo su mundo se volviera distinto, preocupaciones mínimas como las notas finales habían desaparecido, en su lugar había una sensación de absoluta felicidad que le hacía sonreír sin darse cuenta. Observaba la mano de YunHo y la suya juntas, ajeno a lo que fuera que estuvieran diciendo el resto.

-Bueno, nosotros tenemos clase.-dijo ChangMin poniéndose de pies.

-Cierto.-YunHo soltó la mano de JaeJoong y cogió sus cosas.

-¿Ya, tan pronto? –volvió a cogerlo de la mano.- No te vayas, haz pellas, quédate conmigo, por favor.

-¿Jae, qué te ha dado?-preguntó JunSu.

-Me tengo que ir.-le dijo con lástima.- No puedo saltarme las clases.

-Sí, perdona, ha sido un impulso.-le acarició la mano de nuevo, reparando en lo que le había pedido. Se levantó para fingir que le hablaba al oído y le dio un beso.-  Nos vemos luego ¿Vale?

-Sí.-le sonrió, sonrojado.

JaeJoong se volvió a sentar y suspiró, observando cómo los otros dos se marchaban. Cuando ya se fueron reparó en que los otros lo miraban con cara angelical, apoyando sus mentones en sus manos.

-Vaya…Parece que alguien está enamoradísimo.-le dijo JunSu con voz cantarina.

-Parece que alguien necesita a otro alguien como el oxígeno…Que Cupido dio de lleno…Que el barco del amor ha zarpado y tiene el mejor camarote…

-Corta el rollo.-le interrumpió JunSu pegándole en el brazo, pero enseguida volvió a la pose angelical.

El otro les había escuchado con una media sonrisa, rodando los ojos y esperando a que terminaran.

-Vale, sí, lo reconozco.-alzó las manos, como si se rindiera.

-No hace falta que lo reconozcas, salta a la vista.

-Calla, Chun, se está sincerando.

-La verdad es que no he sentido esto con nadie. Todo eso del sexo ¿Sabéis? Si fuera otra persona le habría mandado a la mierda, porque querría un polvo o dos, me da igual; pero con YunHo es diferente, claro que quiero hacerlo y aún así no me importa esperar.

De pronto YooChun empezó a lloriquear.

-Oooh, Chunnie…¿Te he emocionado?

-¿Eh? ¡No! Estaba pensando que de tanto contenerte me lo vas a destrozar, mi pobre primo…

-¿Le pegas tú o le pego yo?-preguntó JunSu.

-Te cedo los honores.

El otro le golpeó la nuca.

-No voy a destrozar a tu primo, para mi es lo más importante…Esta es la parte de la película en la que nos subimos a cantar encima de las mesas sobre el amor.-todos miraron alrededor, pero como era de esperar nadie se levantó.- Pues eso…-volvió a suspirar.

-Dios…Está más ñoño y blando que la mierda de pavo.

-¡YooChun, eres un cerdo!-le gritaron los otros dos.

-Ahg, qué asco…-JaeJoong cogió sus cosas y se puso en pie.-Me voy a estudiar, que se acercan los finales y encima tengo una recuperación.

-Tío, me has revuelto el estómago…-se quejó JunSu, mirando a YooChun.

-Pero sabes que tengo razón…

-Pero hay otras formas de decir las cosas.

JaeJoong volvió a casa silbando, despreocupado. Tenía tiempo de sobra para preparar sus exámenes y había tomado la decisión de no agobiarse como la última vez si le quedaba alguna asignatura, porque todo tenía solución. Lo único que le inquietaba un poco eran los trabajos en grupo, porque aunque él los llevase al día no significaba que el resto del grupo lo hiciera y eso le podía dar problemas. De todas formas procuró que, en cuanto a lo que él respectaba, estuviera todo a punto y preparado.

A la hora de cenar volvió YunHo. Llevaba puesto uno de los jerséis que compró con YooChun, últimamente había empezado a mezclar sus antiguas prendas con las que su primo le había conseguido, cambiando, pero sin abandonar su personalidad.

-Estás guapo.-le dijo el rubio con una sonrisa.

-Gracias.-se sonrojó.- Jae…¿Qué te ha pasado? Antes en la cafetería.

-Oh, eso…Nada, que cuando me has dicho que tú también me querías no quería ni siquiera soltarte la mano.-rió nervioso.

El alto miró al suelo, pero se sentó al lado de JaeJoong en la cama.

-Es que…Yo comprendo cómo te sientes. Sólo tengo que verte caminar hacia mí por los pasillos, o donde sea, para que mi corazón empiece a latir tan rápido que me asusta. Me asusta porque nunca me he sentido así y quiero que todo salga bien, pero a la vez, como ya he dicho, es la primera vez que tengo algo así y no sé cómo comportarme.

-Lo estás haciendo genial.-lo tomó del cuello de la prenda y lo besó.- Pero…Yobo ¿Puedo ser franco?

-Por favor.-le hizo gestos para que continuara.

-Es sobre el sexo…-observó que el otro se tensaba.- No quiero que te sientas presionado…Pero ¿Pasará?

YunHo guardó silencio unos instantes, mirando a sus manos.

-Sí, desde luego.-asintió con la cabeza para enfatizar lo dicho.- Es sólo que…

-No necesito que me lo expliques. Yo también tuve una primera vez y lo recuerdo, sé lo que se siente.- en vez de besarlo le colocó unos mechones del flequillo.- Aunque espero hacerlo mejor que como fue la mía.-rió con suavidad.

-He estado pensando últimamente ¿Te apetecería que fuéramos juntos de vacaciones? Tengo algo de dinero ahorrado, no es mucho, pero menos es nada.

-¡Claro que quiero! ¿Y a dónde vamos? ¡Qué emoción!-reprimió las ganas de saltar.- Parezco un niño pequeño o una colegiala, disculpa el tópico ¡Pero me da igual! Joder…Ojalá fuéramos ricos, podríamos ir a donde nos diera la gana. Como a Bali.

-¿Ahí no van los matrimonios en sus lunas de miel?

-Otro tópico, exacto. Pero hay playas, de arena blanca, aguas cristalinas…Me pondría moreno, por una vez.

-Me parece que eso no ocurriría ni aunque los perros llevaran traje.

-Jung YunHo ¿Acabas de hacer un chiste?-le preguntó reprimiendo una sonrisa.

YunHo miró en otra dirección, para que no le viera reír.

-Puede.

-YooChun se sentirá orgulloso de ti.



Fueron pasando los días y todo seguía como siempre. El clima se iba templando y los gruesos abrigos dejaron sitio en los armarios para chaquetas más ligeras y colores más alegres, pero si alguien preguntara a JaeJoong si prefería el invierno o el verano, habría contestado sin dudar que lo primero. El calor le agobiaba, afortunadamente aún estaban en primavera. Además…La temperatura también había subido para YunHo y llevaba prendas más ligeras, de lo cual JaeJoong no pensaba quejarse.

-Jae, te traemos una cosita.-canturrearon JunSu y YooChun, acercándose a él, que estaba ojeando unos apuntes en la cafetería.

-Sorprendedme.-dijo sin levantar la vista.

-No seas así…Íbamos caminando por la calle…

-¿No tenéis clases?-interrumpió a JunSu.

Los otros dos se miraron y se echaron a reír.

-Total, que íbamos por la calle y hemos pasado al lado de una de estas tiendas que venden un porrón de cosas. Te hemos comprado esto.-le dieron un pequeño paquete.

-¿Qué es?

-Ábrelo. Es que hemos pensado que te venía como anillo al dedo.

-Como polla al culo.-añadió YooChun y ambos chocaron las manos.

JaeJoong rodó los ojos ante la ordinariez de su amigo. Eran unos brazaletes de “Hello Kitty Nerd”. Al principio le costó relacionar qué tenían que ver con él, hasta que cayó en que se referían a YunHo. Les miró con los ojos entrecerrados.

-Ja ja ja, me parto y me mondo.- la verdad es que le había hecho gracia y se los pensaba quedar, incluso se pondría uno o dos, pero no les iba dar la satisfacción de saberlo.

-Oh, vamos ¡Es un regalo estupendo!-dijo YooChun.

-Son clavados, admítelo. YunHo es como un gato ¿Y qué mejor representación que Kitty?

-Primero, porque es una gatita; segundo…Yun es más sexy. En vez de perder vuestro tiempo comprándome estas cosas…

-Te encanta Hello Kitty.-esta vez lo interrumpieron a él.

Se sonrojó, pero hizo como si no los hubiera escuchado.

-En vez de perder el tiempo podríais dedicaros a, por lo menos, ir a clase. Que si no tendréis que ir a la repesca, mientras ChangMin, YunHo y yo disfrutamos tranquilamente de las vacaciones.

-Podrás irte con ellos a tostaros a la playa. Procura llevar un tanga, así no te dejará tanta marca.-le dijo JunSu.

YooChun se echó a reír y JaeJoong intentaba parecer molesto por el comentario, pero imaginarse a sí mismo tomando el sol en tanga le hacía mucha gracia.

-Ya os dije que nos iremos juntos de vacaciones.

-Te digo yo que estos dos acaban comprando una casita en las afueras, azul, con las repisas de las ventanas, las tejas y el marco de la puerta blancos; un verde, pero modesto jardín y un perro, más concretamente un labrador de color vainilla.-le dijo JunSu a YooChun.

-Oh, sí…Y JaeJoong acabará por dejarse un peinado ahuecado, como si fuera nata montada rubia, y cambiará sus pendientes por pequeñas perlas a juego con el collar. Y YunHo seguirá con sus gafas de pasta, pero el pelo más corto, raya a un costado y un pañuelo al cuello. Deberíamos empezar a regalarle camisas desde ya ¿No crees?

-Las camisas son caras, Chunnie.

-Si nos juntamos con ChangMin podemos pagar entre todos. Podríamos empezar con una amarilla, no muy chillona, con los puños y los cuellos blancos; o una a rayas verticales.

-Creo que mi abuelo viste así.

-No te engañes, tu abuelo no es tan moderno.

-Sí, mi día ha ido genial. He tomado el desayuno según venía hacia aquí, luego entre clase y clase me he comido una manzana. Era verde, son mis preferidas, las otras me parecen dulces. En el descanso he venido aquí, a repasar un poco antes de ir a hacer un trabajo en grupo, también me he tomado un café. Algún día me gustaría tomar un café de esos que llevan un dibujo en la crema ¿Cómo lo harán?- vio que los otros dos lo miraban raro.- ¿Qué? ¿Vosotros podéis divagar y yo no?

-Oye…¿Y de qué hablas con YunHo?

-¿De qué hablas tú con tu novia?

-Suele tener la boca llena, no hablamos mucho.

-Joder, vivan los románticos que quedan pocos.-se quejaron JunSu y JaeJoong a la vez.



Según iban avanzando los días JaeJoong pasaba más tiempo con YunHo que con el resto…Pero en la biblioteca. Salía de clase para meterse entre libros o comer algo rápido mientras estudiaba, porque más tarde seguramente tendría que hacer un trabajo en grupo, o alguno individual. Cuando volvían a casa ambos estaban cansados y a penas charlaban, directamente seguían con sus estudios o bajaban a cenar para irse a dormir cuanto antes. Además estaba la creciente ansia reprimida de JaeJoong, era humano después de todo; a veces le era casi imposible no atacar a YunHo contra una de las mesas de la biblioteca.

JaeJoong llegó de estudiar con su bandolera al hombro y una pila de libros en los brazos. Abrió la puerta dejándose caer sobre ella, poniendo el pie justo a tiempo para no darse de morros contra el suelo. YunHo estaba sentado en su cama, tranquilamente con un libro entre las manos.

-¿Te encuentras bien? Tienes mala cara.-le dijo.

-Estoy agotado.-dejó sus cosas sobre el escritorio y se tiró al lado del alto, con un suspiro.- Tengo los músculos de la espalda agarrotados.-se quejó.

-Puedo ayudar con eso.-se colocó bien las gafas y dejó el libro a un lado.- Quédate bocabajo y quítate la camiseta.

-¿Qué planeas?-le preguntó fingiendo un tono lascivo.

-Nada.-contestó algo sorprendido.- Iba a quitarte la tensión de los músculos. Pero si no quieres no pasa nada…

-¡Sí que quiero!-giró la cabeza para mirarlo por encima del hombro.- Era broma, yobo.

Se quitó la camiseta y YunHo se sentó con cuidado sobre sus piernas. Empezó por masajearle los hombros.

-¡Yobo! ¿¡Intentas matarme!?-se aferró a la almohada.

-Tienes nudos, tengo que hacer esto para que se vayan.

-Definitivamente me odias.-lloriqueó.

Se esforzó en eliminar el cansancio de la espalda de JaeJoong, a pesar de que le doliera. Un rato de agonía después empezó a masajear con más calma, ya que había eliminado parte de la tensión. El rubio se relajó notablemente y pronunció un ruido de apreciación.

Las manos de YunHo recorrían la pálida piel del otro. Pasaban por su cuello y hombros, trazando la elegante curva que hacían, para después hacer un movimiento circular y seguir hacia abajo; a través de los omoplatos, la columna y los costados. Cuando JaeJoong sentía los dedos del otro pasar por sus vértebras no podía evitar que lo recorrieran escalofríos y se estremeciera. No sabría decir en qué momento su respiración se volvió pesada, pero para cuando se dio cuenta estaba sofocado y reprimiendo sonoros suspiros.  El alto estaba absorto en la suavidad y la perfección de la piel de su novio, masajeando cada vez más lentamente, sin dejar ninguna zona desatendida. Se inclinó sobre JaeJoong, besando uno de sus hombros.

-Yun…Si sigues así vamos a tener un problema.

YunHo tragó saliva con dificultad y se colocó las gafas con las mejillas ruborizadas.

-Y…¿Eso sería muy grave?

El rubio volvió a mirarlo por encima del hombro.

-¿Te refieres a lo que creo que te estás refiriendo?-asintió en silencio.- No, no sería grave. Sería estupendo.

-Mhm…-miró a sus lados.- No sé qué hacer.

-Lo que estabas haciendo estaba muy bien.-le sonrió.

El otro asintió en silencio y volvió a llevar sus manos a la espalda. Esta vez le masajeó de una forma más sensual, centrándose en aquellas zonas que hacían que JaeJoong se estremeciera más. De nuevo se inclinó sobre él para besarlo, no sólo el hombro, también el cuello y a lo largo de la columna vertebral. El rubio aferró las sábanas y ahogó un pequeño gemido contra la almohada.

-Cámbiame de sitio.

YunHo asintió y JaeJoong se colocó encima, sentado sobre su cadera y le quitó la camiseta. El alto se sonrojó y rehuía la mirada del otro, pero lo tomó de la mejilla e hizo que lo besara. Empezó una batalla entre las lenguas de ambos, donde tanto uno como el otro se dejaban llevar y al mismo tiempo intentaba liderar la danza. Las manos de JaeJoong recorrían los abdominales y el costillar de su novio, cada vez con más ansia, a medida que aumentaba su apetito. Fue moviendo sus labios a través del torso del moreno, besando de forma sensual su pecho, estómago y abdominales. Notaba a YunHo nervioso, indeciso, sin saber muy bien qué hacer con las manos o su cuerpo. Cuando el rubio coló su mano por su pantalón su espalda se arqueó y emitió un débil gemido.

-Omo~-se llevó el dorso de la mano a los labios, para silenciarse.

El mayor sonrió de lado y movió su mano, mientras con la otra le soltaba el vaquero que llevaba. Besaba la bronceada piel del cuello de YunHo, sintiendo el acelerado pulso de sus venas y su agitada respiración. El cuerpo del alto reaccionaba bajo sus manos, que no paraban de tocarlo y de hacerle perder la compostura. Cuando consiguió desnudarlo hizo lo propio con su ropa, que acabó en el suelo junto a la del otro. JaeJoong acarició las piernas de su novio, que jamás habría pensado que eran tan sensuales y cálidas.

-Tú déjame a mí.-le mordió el lóbulo de la oreja.

Se estiró para alcanzar el cajón de su mesita de noche y coger el bote de lubricante. No le llevó más que unos segundos de tanteo a ciegas para volver con YunHo, con las mejillas sonrojadas. El alto lo miraba también ruborizado, con el pelo revuelto y las gafas algo empañadas. JaeJoong se acercó hasta él, para volver a besarlo; sólo que esta vez sin tanta agresividad. Lo hacía lento, mientras impregnaba su mano con el lubricante que había cogido. Sin separarse del otro empezó a aplicarle la fría sustancia por el miembro, haciendo que gimiera con fuerza dentro del beso y se arqueara de una forma casi inhumana. Cuando le pareció que ya era suficiente tomó a YunHo de los hombros y se sentó sobre él, con lentitud. Le dolía, pero él lo prefería de esa forma, le hacía desear el posterior placer con más afán. El alto se mordió la mano para ahogar un gemido, sin mucho éxito. JaeJoong respiraba con dificultad, como si tuviera un peso sobre el pecho y apretaba con fuerza los hombros del otro, pero finalmente, tras unos segundos de espera, empezó a moverse. Las respiraciones de ambos tomaron cuerpo y fuerza, convirtiéndose en roncos gemidos; que se mezclaban en el aire para perder su identidad. YunHo se quitó las gafas dejándolas caer al suelo, sin preocuparse de que se rompieran y llevó sus manos a la cintura de JaeJoong, para ayudarlo a moverse.  Cada movimiento parecía una prueba, que los obligaba a emplear toda su fuerza y parte de su vida dependiera de ello.

Los muelles de la cama crujían bajo el peso y los movimientos de ambos, cada vez más enérgicos y voraces. Algunos mechones de pelo se les pegaban a la frente y a la nuca, con un más que notable sonrojo en las mejillas. El rubio sentía a su novio en su interior y por mucho que lo intentara no era capaz de regular sus movimientos y volver a su cordura, tan sólo podía acercarse al otro y besarlo para asegurarse de que fuera real. La fricción era casi insoportable para YunHo, que no podía hacer otra cosa que acariciar a JaeJoong con desesperación, como si fuera a caerse al vacío. El mayor tomó la mano del moreno y la llevó a su miembro, guiándolo para que lo ayudara a alcanzar su clímax. Ambos estaban cerca y no por eso aminoraron sus movimientos, todo lo contrario. Se volvieron más desesperados, si cabía, y feroces. Los gemidos de ambos se oían claramente por toda la habitación, y posiblemente por las otras también, cuando JaeJoong se estremeció. Toda una corriente eléctrica le recorrió el cuerpo, haciendo que su corazón se detuviera unos segundos imaginarios que para él fue como una eternidad, el tiempo se detuvo por quinta vez. YunHo notó a la perfección el cuerpo de su novio tensándose y llevándolo al final; casi le pareció que moría por unos instantes.

Ambos permanecieron inmóviles, escuchando sus jadeos.

-La petite mort…-murmuró YunHo.

-¿Qué?-lo miró perplejo.

-En francés a esto se le llama “La petite mort”.-le costaba respirar.- La pequeña muerte.

JaeJoong sonrió y volvió a besarlo.



-¡QUÉ FUERTE! ¡YA OS HA COSTADO!

-¡NO, CHUN, NO! ¡YA SE HAN ACOSTADO!

-¿Queréis dejar de gritar, por favor?-les pidió el rubio a JunSu y YooChun.- No se os puede contar nada.

-Yo me quiero morir…-decía YunHo con la cara oculta en sus brazos, rojo como un tomate.- Al menos bajad la voz. Os lo suplico, que estamos en un restaurante.

-¿Por qué tengo que escuchar esto?-preguntó ChangMin indignado.

-Porque ya eres uno más de la familia. Aquí pringamos todos.-le explicó JunSu, dando golpecitos en la mesa con el índice para enfatizar lo que decía.

-Cuéntame, YunHo, cómo te sientes…-lo abordó su primo.

-No, por favor no me hagas esto.-lloriqueó.- Jae, quítamelo de encima.

-Ayer no le decías eso ¿eh?-le vaciló.

-¡YooChun!-le gritaron el rubio, JunSu y ChangMin, apartando al otro del pobre YunHo.

-Vas a conseguir traumatizarlo y que no vuelvan a hacerlo jamás.-le amonestó JunSu.

-¿Por qué se lo hemos tenido que contar?-le preguntó a JaeJoong su pareja, aún oculto entre sus brazos.

-No lo sé, de verdad que no…

-Porque somos vuestros amigos.-explicó YooChun. Suspiró, satisfecho.- Casi parece que lo haya hecho yo.

-Dime la verdad, Chun. Tú me odias ¿Verdad?-le preguntó YunHo.- Quieres acabar con mi vida…

-No, la verdad es que no. Te adoro demasiado como para hacer eso.-le pasó un brazo por los hombros y lo estrechó contra él, pegando sus mejillas.

JaeJoong rodó los ojos.



El curso y los exámenes finales siguieron avanzando. JaeJoong se pasaba el día en la biblioteca, a veces con JunSu y YooChun y otras veces solo; sus horarios y los de YunHo se habían descoordinado por completo, por las prácticas de uno y por las tareas del otro. Finalmente, junto a las flores de primavera llegaron los exámenes finales. No sabía si era por el tiempo o por qué, pero esta vez los cogió con aún más entusiasmo. Si JaeJoong tuviera que sincerarse diría que se sorprendía a sí mismo, habiendo sido capaz de concentrarse y estudiar ahora que estaba con YunHo. Antes era una aspiración, pero realmente habían acabado juntos y en el momento en que se paraba a pensarlo era incapaz de seguir con lo que estaba haciendo; así que evitaba pensar en el tema o en sus planes futuros para el verano. Tuvo suerte al tener el examen de recuperación del primer semestre un par de semanas después de que terminara los finales.

-Yobo…¿Qué vamos a hacer ahora que se ha acabado el curso?

-Aún nos quedan un par de semanas de alquiler aquí.

-¿Y luego? -se sentó a su lado en la cama, entrelazando sus piernas.

-Yo tengo coche, no te preocupes.

Todos esperaban ansiosos los resultados de sus últimos exámenes. JaeJoong no dormía bien a las noches, JunSu y YooChun estaban preocupados por sus notas, lo que hizo que el rubio les soltara un “Os lo dije” que le supo a gloria, a YunHo le contagió su nerviosismo y ChangMin era el único que se mantenía medianamente relajado, aunque ardía en deseos de superar a su compañero de clase. Un día soleado de primavera JaeJoong abordó la página web de la Universidad para consultar sus resultados y cuán grande fue su sorpresa al ver que había aprobado todo, absolutamente todo.

-¡Toma! ¡Soy Dios! ¡Yobo!-saltó encima del que dormía plácidamente.-¡He aprobado todo!

-Ay la madre que me trajo…-se llevó la mano al corazón.- De pocas me da un infarto y sé de lo que hablo.

-¡Qué feliz soy!-dijo, sentado a horcajadas sobre el otro.

-San Marcos versículo 114 “La felicidad se encuentra más arriba”.

-¿Cómo?-YunHo miró abajo y JaeJoong siguió su mirada, que iban hacia sus manos, apoyadas en sus piernas.- ¡Ah! ¡Yobo, te has vuelto un pervertido!

-Sólo un poco…Pensé que así sería más divertido.

-Me gustas de todas formas.-le sonrió.

De pronto el móvil de YunHo vibró y se estiró para coger el aparato.

-“Te he superado en una asignatura.”-leyó en voz alta.- Firmado: ChangMin.

-Ya podrá dormir en paz.-rió el rubio.

Más tarde llamó a sus padres y mantuvo una larga conversación, llena de elogios y felicitaciones. Él les explicó que había puesto mucho de su parte, que se había esforzado, pero que no lo habría hecho si YunHo no le hubiera ayudado. Sus padres sabían que era su compañero de habitación y que era el primo de YooChun, del que sabían por ser amigo de su hijo de la Universidad. Que había sido él quien le había animado a estudiar, al principio de forma indirecta. Se tiró un buen tiempo hablando de él, por lo tanto sus padres no pudieron remediar sentirse curiosos y pedir, por favor, que les presentara a su amigo. Hubo un momento en el que se le heló la sangre, pero automáticamente contestó “Claro, claro…No hay problema.”. Quedaron en ir a visitarlos en un par de días y comer con ellos, en casa de JaeJoong.

-Yobo…-lo llamó con voz cantarina.- Tengo que decirte una cosa.

-¿Hm? Sí, por supuesto. Te escucho.-estaba ordenando unos libros en una pequeña estantería que tenían en una esquina de la habitación.

-Les he contado a mi padres que me has ayudado mucho con las notas, que si lo he conseguido es porque  me has estado ayudando muchísimo…Quieren conocerte.

YunHo se quedó inmóvil unos segundos y de pronto, se desplomó sobre el suelo.

-¡YUNHO!-se acercó hacia él rápidamente.- ¡Responde! ¡Vuelve en ti!

Unos momentos después recuperó la consciencia.

-Conocer a tus padres…-dijo entre murmullos.

-Yobo, respira, es importante para sobrevivir.

-Lo sé…Soy medio médico…

-No les vamos a decir que somos pareja. No es que no crea que nos vayan a odiar…Pero, aún no se lo quiero contar ¿Te parece bien?

-Me parece estupendo…-sintió la necesidad de explicarse mejor.- No es que me avergüence de lo nuestro, para nada. Es sólo que…Es la primera vez que tengo algo con alguien y tenemos que admitir que lo nuestro es algo que  muchas personas tachan de delito.

Aún estaba tendido en el suelo y ambos se miraron a los ojos para luego suspirar.

-No tendría que ser así.-se lamentó JaeJoong, se sentó al lado del otro. Tomó su mano y empezó a juguetear con sus dedos.

-No, como otras muchas cosas en esta vida. Nunca he entendido la homofobia, que he de decir que tan sólo existe en una especie animal, la humana. Si el amor es amor ¿Por qué tenemos que ponerle una etiqueta?

-Yo qué sé, yobo…Este mundo es así. Tiene que ponerle un nombre a todo y cualquier cosa que se salga de lo corriente ya es un problema.

De pronto YunHo reparó en un brazalete que tenía su novio.

-¿Hello Kitty? No sabía que llevara gafas.

El rubio se ruborizó e intentó esconder el brazalete detrás de su espalda.

.Bueno…Siempre me ha gustado Hello Kitty y YooChun y JunSu me regalaron unos brazaletes de una línea especial…Es que con estas gafas me recuerda a ti.-admitió y miró en otra dirección- Pero esos dos no pueden enterarse de que me lo pongo.

-Me gusta. Es mono.-le sonrió, tímido.- Mmm…¿Tienes la tarde libre?-se mordió el labio.

-Sí ¿Por qué?

-Pues…Ya que tenemos todo aprobado y no hay más exámenes, pensé que podríamos ir a pasarla por ahí.

-¿En qué habías pensado?-preguntó emocionado.

-Es una sorpresa.

JaeJoong captó la intención de YunHo hacer algo que cualquier pareja haría.

-Claro, por supuesto.-se inclinó sobre él y lo besó.

Mientras se preparaban para salir el rubio cogió su móvil y les mandó un mensaje a JunSu y YooChun, diciendo que se iba por ahí con YunHo, así que estaría ocupado y no contestaría al teléfono móvil. Estaba muy emocionado, a pesar de que bajaran a la calle en busca del coche de su novio.

-Yobo…¿Realmente tenemos que coger tu coche?

-Podemos coger otro, pero eso sería hurto.

-Idiota.-le dio un pequeño empujón.- Me refiero a que…Conduces raro.-no quería ser muy duro.

-Lo siento…No soy consciente de que lo hago.

JaeJoong sonrió.

-La verdad es que no debería decirte nada. Es un lado de tu personalidad ¿Y qué si te conviertes en una bestia mientras conduces? No le haces daño a nadie, tan sólo gritas un poco…Porque no le haces daño a nadie ¿Verdad?-le puso una mano en el brazo, para mirarlo a los ojos directamente.

-No, jamás he tenido una multa.

-Increíble…-dijo para sí.

Se metieron en el coche. JaeJoong ajustó el asiento para que estuviera como a él le gustaba y se puso el cinturón. Suspiró y pronunció una pequeña sonrisa, últimamente no podía parar de hacerlo. Notó que alguien lo miraba. Se giró y vio que YunHo lo observaba.

-¿Pasa algo?-preguntó un poco preocupado.

-No…Nada, me gusta mirarte.

El rubio se sonrojó, con el corazón latiéndole muy deprisa.

-Arranca ya, anda.-su sonrisa se hizo más amplia, mientras miraba por la ventana.

YunHo salió de la parcela donde estaba aparcado y un coche pasó rápidamente por su izquierda.

-¡Subnormal! ¡La madre que te parió! ¡Casi me das! ¿¡A ti te han follado mal!?-asomó la cabeza por la ventanilla.

-Ya empezamos…

Después de unos cuantos insultos, acelerones, frenadas, curvas, gritos, risas y demás situaciones que ocurrían cada vez que conducía YunHo, llegaron a un restaurante, a lo alto de una montaña.

-¡Qué vista!-exclamó JaeJoong.- Menos mal que he traído cámara de fotos.

-Pensé que estarías harto de la comida de la cantina o del ramen de un puesto de calle…

-El ramen no está mal.-rió.

Entraron a un restaurante, con varias mesas pequeñas repartidas. Una de las paredes era una cristalera, para que se pudiera ver el paisaje, mientras se estaba sentado. Ambos se quedaron mirando por la ventana en silencio, tranquilos.

JaeJoong se paró a pensar en la de cosas que habían pasado en un solo curso. Había cambiado su actitud, se había vuelto más responsable y aplicado con los estudios; había dejado de salir tanto de fiesta y de tener ligues de una sola noche; había estrechado su amistad con YooChun y se había alejado de aquellos compañeros de clase a los que les ofrecía una sonrisa sólo por no hacer el feo; había conocido a YunHo, una persona totalmente distinta a él. Lo miró por encima de las copas. No sólo era muy diferente, le había servido para conseguir lo que había propuesto aquel nuevo curso, no lo había juzgado a primera vista como hacían otras personas;  además se habían enamorado y, por primera vez, tenía una relación seria con otra persona que le quería tanto como lo hacía él.

Al final de la cena el sol se había ocultado detrás de las montañas y se podía estar en la calle sin necesidad de una chaqueta. Las farolas parecían pequeños farolillos flotando en el mar, desperdigadas por el paisaje, creando serpeantes formas. Pensó que volvían a casa, pero en lugar de eso YunHo se adentró más en la montaña. Siguió subiendo ante la desconcertada mirada de JaeJoong, que no preguntó, barajeando la posibilidad que para bajar hubiera que ir al otro lado de la cima. De pronto aparcó el coche en lo que parecía un mirador.

-Vale, ahora ya no entiendo nada.

-Ven.-le dijo con una pequeña sonrisa.

El rubio le siguió fuera del coche. YunHo se paró frente al parachoques, con la carrocería algo caliente por el motor.

-Aquí arriba a penas hay contaminación, ni siquiera de la lumínica.-miró hacia el cielo y su novio le imitó.

El cielo estaba lleno de estrellas, parecía que alguien hubiera salpicado una tela oscura con pintura blanca. Ambos se sentaron en el capó del coche, a mirar el firmamento. Se entretuvieron buscando constelaciones e inventándose unas nuevas ellos mismos.

YunHo se había vuelto a quedar mirando a JaeJoong. Lo tomó de la mejilla y lo besó. El rubio cerró los ojos y abrazó el cuello del alto. Se sentía querido y era una de las mejores sensaciones que había experimentado; hacía que el corazón le latiera muy deprisa, como si pensara que no podía con tanto sentimiento y quisiera huir de su cuerpo. Notar a YunHo besándolo era algo que quería conservar eternamente.



-¿Qué tal ayer?-le preguntó YooChun con un tono lascivo. Había llamado a YunHo la mañana siguiente, para hablar sobre las vacaciones, una mera excusa; enseguida hizo que le pasara el móvil a JaeJoong,  ya que sabía que su primo no le iba a contar ningún detalle que le interesara.- Como dijiste que no te llamáramos en toda la tarde…Ya le podéis haber sacado provecho.

-Ya lo creo, fue una tarde y una noche redondas.

-Cuéntame, cuéntame…-le suplicó.

-No te diré nada, sabes que a YunHo no le gusta que se sepan sus intimidades.-sonrió de forma maléfica.

-¡Qué mierda! Oye, llego a saber que te ibas a poner así de refinado y no te junto con él.-se quejó.

-¿¡Juntarme!? ¡Tú no hiciste nada!-replicó.

-¿Qué no? Te animé.

-Pero nosotros solitos hemos hecho lo que cuenta.

-Bah, tonterías. Me ha dicho que tus padres le quieren conocer.

-¿Y no te contó que se desmayó cuando se lo dije?

-Sí…Hombre, Jae, es que se lo tendrías que haber dicho con un poco más de tacto.

-Ni que fuera un supositorio.

-Creo que te confundes de tacto, eso es un tacto rectal.

-¡YooChun! ¡Dios! ¡Qué escatófago eres!

-Me fabricaron así…Por cierto, hay que ir a recoger las notas.

-¡Casi se me olvida! Me voy, entonces.

-De acuerdo. Pásatelo bien y folla mucho.

-Chunnie…-lloriqueó.

-Vale, vale. Ya me callo.

Colgó el teléfono y se acercó a YunHo, que estaba leyendo sentado en la cama.

-Yobo, tengo que ir a recoger las notas.

-Yo también tengo que ir en un rato.-le dijo, levantando la vista de la lectura.

-¿Entonces quedamos a la salida?-el otro asintió.- ¿En la entrada del medio?

-Vale.-sonrió.

-Hasta luego entonces.-se inclinó y lo besó en los labios y la mejilla.- Te quiero.

-Yo también te quiero.-seguía sonrojándose.

Mientras iba hacia la universidad, como si todo en esta vida fuera de color de rosa, recibió un mensaje de texto de JunSu.

-Ayer ligué con ChangMin.-pudo leer.

JaeJoong casi tuvo un ataque al corazón. Pensó en escribirle un mensaje, pero no atinaba a escribir bien, así que terminó por llamarlo.

-¿Sí?-escuchó al otro lado de la línea.

-¿¡Eres gay!? ¿¡Por qué no me lo habías dicho!? ¡Esta te la guardo, Kim JunSu! ¡Y con ChangMin!

-Pero…¿Qué dices? ¿Has fumado algo?-le preguntó el otro, sorprendido.

-El mensaje que me has mandado dice claramente “Ayer ligué con ChangMin”. ¡JunSu, más claro el agua!-incluso se había detenido en mitad de la calle.

-¿Qué?-de pronto escuchó la particular risa de su amigo.

-No tiene gracia. Me has estado mintiendo, Su…

-No, no.-consiguió decir.- Me he explicado mal. He querido decir que ayer salí con ChangMin por ahí y ligué, con una chica ¡No con él!-volvió a echarse a reír.- ¡ChangMin, tienes que oír esto! ¡Que me meo!

Pudo escuchar algo parecido a “¿Qué te ha entendido? Claro, es que nosotros somos los más inteligentes. Mira si no, él está con YunHo, Dios los cría y ellos se juntan.” de fondo.

-¿Estáis ahora juntos? Pensé que os odiabais.-dijo algo aliviado de que su amigo no lo hubiera mentido durante tanto tiempo y que se hubiera hecho amigo del otro.

-Resulta que tenemos mucho en común. Y ya que tú y YooChun estáis comprometidos…Me he tenido que buscar otro soltero.

-Joder, qué susto me has dado antes…¿Cómo es ella?

-Hablamos luego, que es largo de contar y tengo que entrar en clase a por mis notas.

JaeJoong miró a su reloj.

-¡Ostias, voy tarde! ¡Por tu puta culpa, Su! ¡Aprende a escribir los mensajes mejor!

-Y tú aprende a no ponerte como un histérico a la primera de cambio.-se defendió.

-Luego te llamo.-gruñó y salió corriendo hacia la universidad, guardando el móvil en el bolsillo.



En clase se mostraba orgulloso, pues era de las pocas personas que había pasado con todo limpio al siguiente curso. Sabía que a principio nadie creía que pudiera hacerlo, pero les había demostrado que era p0erfectamente capaz. El profesor les deseó un feliz verano y se marchó de allí, también ansioso por empezar sus propias vacaciones.

-Te felicito, Jae.-le dijo un compañero.

-Gracias.-contestó, con una sonrisa de oreja a oreja.- Bueno, yo me marcho. Ya hablaremos durante el verano.

-¿Hacia dónde vas?-le dijeron.

-A la entrada del medio, he quedado con mi novio.

-¿¡Tú novio!? ¡Eso quiero verlo!-exclamó alguien y más gente se unió a esa voluntad.

JaeJoong bajó las escaleras y cruzó los pasillos, con un séquito de compañeros y compañeras curiosos a su espalda. Caminaba con la cabeza bien alta.

-¡Yobo!-llamó a YunHo, que esperaba apoyado en el marco de la puerta.

El castaño le saludó con una preciosa sonrisa. YunHo también había cambiado, ahora era más abierto y ya no se avergonzaba por cosas tan inocentes como que lo llamaran en voz alta. Un poco más adelante les esperaban YooChun, JunSu y ChangMin, quien parecía molesto por la forma en la que el mediano le hacía la pelota.



-¿Ese? ¡Pero si es un nerd!

-Sí, es un nerd…Pero es mi nerd.

Sonrió por encima del hombro y cuando llegó a donde estaba YunHo le dio la mano.

-¿Nos vamos?-el alto asintió.

-FIN-




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